Conclusión directa: Los datos del INE a agosto de 2026 muestran una distribución estabilizada en torno al 60% fijo / 35% variable tras los recortes del BCE. El fijo sigue siendo mayoritario, pero la ventaja de cuota entre ambos se ha estrechado considerablemente. La elección óptima depende de tu horizonte temporal y de tu tolerancia al riesgo ante una eventual reversión del Euríbor.
El INE publica mensualmente la estadística de hipotecas constituidas sobre viviendas según tipo de interés. El gráfico que cubre el período 2009-2026 es una de las radiografías más completas del comportamiento financiero de los hogares españoles y de cómo han respondido a cada ciclo de política monetaria del BCE. Lo analizamos fase a fase.
Fase 1: El dominio absoluto del tipo variable (2009-2015)
Durante más de seis años, la hipoteca variable era prácticamente la única opción en el mercado español: representaba entre el 93% y el 99% de todas las nuevas hipotecas firmadas. La explicación es estructural: tras la crisis financiera de 2008, el BCE mantuvo los tipos de interés en mínimos históricos, lo que hacía que el diferencial sobre Euríbor fuese la opción más barata por un amplio margen. La banca, además, no impulsaba el tipo fijo porque sus márgenes de rentabilidad eran mayores con los productos variables.
Fase 2: El giro histórico hacia el tipo fijo (2016-2021)
A partir de mediados de 2015 y con claridad desde 2016, el gráfico del INE muestra uno de los cambios de tendencia más pronunciados de la historia hipotecaria española. En apenas 18 meses, la hipoteca fija pasó de representar menos del 10% a superar el 40% de las nuevas contrataciones. Para 2021, ya superaba el 70%. Los tres factores que explican este giro:
- Política ultraexpansiva del BCE: Con el Euríbor tocando mínimos históricos cercanos al -0,50%, los bancos lanzaron hipotecas fijas a tipos inéditos (desde el 1,0%-1,5% TIN a 30 años) para capturar márgenes futuros y fidelizar clientes.
- Ley de Contratos de Crédito Inmobiliario (2019): Redujo y acotó las comisiones por amortización anticipada en hipotecas fijas, eliminando el principal freno jurídico a su contratación masiva.
- Memoria colectiva de la crisis de 2008: Una generación entera había visto sus cuotas variables dispararse tras el pico del Euríbor al 5,39% en 2008. La certeza del tipo fijo ganó valor como activo intangible de tranquilidad financiera.
Fase 3: El pico histórico del fijo y el mínimo del variable (2021-2022)
El punto culminante del gráfico se sitúa entre mediados de 2021 y principios de 2022: más del 70-75% de las nuevas hipotecas se firmaban a tipo fijo, mientras la hipoteca variable había caído a mínimos históricos del 22-25%. Este período excepcional coincide con tres circunstancias simultáneas:
- El Euríbor en terreno profundamente negativo (-0,50%), su mínimo histórico absoluto.
- Ofertas bancarias de hipotecas fijas a tipos históricamente bajos (algunos desde el 1,0% TIN a 30 años).
- Un mercado inmobiliario en plena reactivación post-pandemia con fuerte demanda embalsada.
Fase 4: El impacto de las subidas del BCE y la recuperación del variable (2022-2026)
La reversión de la política monetaria del BCE en 2022 provocó el cambio más brusco del gráfico desde 2016. En apenas 12 meses, el Euríbor pasó de -0,50% a superar el 4% (pico del 4,16% en octubre de 2023). Las consecuencias directas sobre el mercado:
- Los bancos encarecieron drásticamente sus hipotecas fijas por encima del 4% TIN, invirtiendo la ventaja de cuota frente a la variable.
- El porcentaje de hipotecas fijas cayó del 70% al 55-60%; la variable recuperó cuota hasta el 28-35%.
- La hipoteca mixta emergió con fuerza como tercera vía para quienes buscaban certeza en los primeros años sin renunciar a la flexibilidad futura.
Con los recortes del BCE desde finales de 2024, el Euríbor se ha estabilizado en el entorno del 2,5%-3,0%, lo que ha reducido la presión sobre las hipotecas variables y ha moderado también los tipos fijos ofertados por la banca.
Situación actual: equilibrio en 2026
Los datos más recientes del INE a mediados de 2026 confirman una distribución estabilizada en torno al 60% fijo / 35-38% variable. Este equilibrio refleja el nuevo punto de encuentro tras años de distorsión: ni el dominio absoluto del variable de 2009-2015, ni la supremacía del fijo de 2021-2022. El mercado ha encontrado un nuevo punto de equilibrio en el que ambas opciones tienen argumentos válidos.
¿Qué elegir en agosto de 2026?
- Tipo fijo (2,8%-3,5% TIN aprox.): Ideal si valoras la certeza de cuota y tienes un horizonte largo (más de 20 años). Pagas una prima por la estabilidad; si el Euríbor sigue bajando habrás pagado algo de más, pero si repunta estarás protegido.
- Tipo variable (Euríbor + diferencial): La cuota inicial puede ser similar o algo inferior a la fija equivalente con el Euríbor al 2,5%-3,0%. El riesgo es una eventual reversión del BCE si la inflación repunta inesperadamente.
- Tipo mixto: Combina tipo fijo competitivo los primeros 5-10 años —cuando más intereses pagas por el sistema francés de amortización— y variable el resto. Ofrece el mejor ratio riesgo/beneficio para muchos perfiles en el entorno actual.
Conclusión: el gráfico del INE como brújula, no como oráculo
La evolución histórica del tipo preferido por los españoles no es solo un dato estadístico: es una radiografía de las condiciones financieras de cada momento. El giro masivo hacia el fijo entre 2016 y 2022 reflejó un período único de tipos ultrabajos y memoria de crisis. La recuperación del variable desde 2022 refleja la normalización del ciclo. En agosto de 2026, el mercado está en equilibrio: ninguna opción es claramente superior sin conocer tu perfil financiero, tu plazo y tu tolerancia al riesgo. Simula ambas opciones con tus datos reales antes de comprometerte.

